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Jesus Christ Superstar
Textos: Tim Rice
Música: A. Lloyd Weber
Dirección: Massimo Romeo Piparo
Coreografía: Roberto Croce
Teatro de La Luz Phillips (Madrid)
Hasta el 13 de mayo

Texto_OMAR KHAN

El reclamo y gancho comercial de esta nueva vuelta a Madrid del musical de los setenta Jesucristo Superstar, que en limitada temporada se estará presentando hasta el próximo domingo 13 de mayo en la Gran Vía, reside en la presencia protagonista de Ted Neeley, el mismo que en 1973 interpretara con enorme acierto al malogrado hijo de Dios en la ya legendaria película de Norman Jewison. Bastante alejado ya de los 33 años de Jesucristo, este señor sigue siendo eficaz en el que ya es el papel de su vida, especialmente en su interpretación de la muy emocionada Getsemaní, sin lugar a equívocos el momento más brillante de Jesús, pero ni de lejos es lo mejor de una producción cuidada e inteligente, dirigida por Massimo Romeo Piparo que sabe tomar distancia de las numerosas y muy estáticas versiones de este musical legendario del tándem de oro Andrew Lloyd Weber / Tim Rice que se han ido sucediendo a lo largo de los años. Apoyándose en el buen hacer del coreógrafo Roberto Croce, esta peculiar versión coloca el acento muy especialmente en la danza. Una danza dinámica e imaginativa que desde la obertura ya reclama un lugar preponderante en la representación.

Visualmente potente, con luces led y soluciones ingeniosas, el Jesucritso Superstar de Piparo se despliega desde una ingeniosa escenografía funcional de andamios con una plataforma giratoria que le permite dinamizar la escena y traer o alejar el primer plano según los vaivenes de esta historia conocida que realza su vigencia con alusiones al mundo de la política actual, destacando especialmente el número de los latigazos, que pudo ser una aburrida enumeración fustigante que aquí se convierte en todo un alegato pacificador. Las andrajosas cabezas colgantes de los leprosos, el Herodes fashion con su delirante número de pelucones y charlestón o la espectacular lavada de manos de Pilatos son soluciones teatralmente deslumbrantes en esta versión musicalmente impecable, con voces potentes e intérpretes creíbles, donde una danza libre, en la que hay alusiones incluso al hip hop y donde no faltan fusiones circenses, con zancos y contorsionistas, marcan la diferencia que le alejan de los convencionalismos usuales de este musical que, visto lo visto, sigue tan vigente como al momento de su estreno.

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